Están dos amigos hablando y uno le comenta al otro la suerte que tiene últimamente su mujer:
- Pues sí, es increíble la suerte de mi mujer; anoche salió a dejar la basura y se encontró dentro de una caja, un abrigo de visón justo de su talla y, sorpréndete, con sus iniciales bordadas en el interior.
- Pero eso no es todo, la semana pasada, se encontró un collar de perlas precioso y un conjunto de zapatos elegantísimos y, fíjate, los zapatos eran de su talla.
El amigo le contesta con envidia:
- ¡ Pues esa sí que es suerte ! Yo también tengo suerte, pero no tanta.
Ayer mismo, abrí un cajón de mi armario y me encuentré un pijama, ¡pero me quedó grande! |