Hola, espero se encuentren bien, hoy les contare la parte de II de ¿Cómo comencé?, espero, que la primera les haya gustado, bueno entrando en materia, los días habían pasado, y le comente a Ariel: ¿sabes? Creo que tendré que dejar la escuela, ¿Por qué? Me pregunto Ariel, la verdad en mi familia tenemos problemas económicos y únicamente nos alcanza para medio comer, Ariel se quedo pensando, y dijo: tengo una idea, recuerdas que te comente que tenia mis grandes secretos, bueno, uno de ellos es que en las noches salgo y vendo mi cuerpo, ¿Cómo?, conteste yo sorprendido, sí, recuerdas la noche en que nos subimos al auto de ese tipo, la verdad yo iba tranquilo, porque no era la primera vez que lo hacia, ¿pero te vendes con hombres?, le pregunte, no, en las noches hay muchas mujeres adultas en busca de quien quiera meterles la verga, y eso es lo que yo hago, tengo sexo y dinero, ¿Cómo vez, anímate?, le dije: no se, hasta que me convenció,
Después de planear todo, para no tener problemas en la casa y salir en las noches, tuve mi primer noche de sexo con una mujer, un poco adulta, pero esa es otra historia, los días pasaron y tuve varias relaciones con mujeres y tenia dinero y sexo, pero no se que paso, pero toda una semana no hubo nada, Ariel me decía: animo, ya vendrá alguien; pero nada, y en unas de esas noches Ariel me pregunto: oye y si te invita un hombre te vas con él, rápidamente conteste con un rotundo ?no?, pero esa pregunta me hizo recordar a Carlos el hombre con quien había tenido mi primer contacto, el que me había mamado mi pene y lo había exprimido completamente, el hombre que medio mi primer beso en la boca y la verdad me había gustado, pero no, me dije: eso ya paso; y tu Ariel, te irías le pregunte, si, porque lo único que quieren es mamarte la verga, acuérdate de aquella noche cuando nos perdimos, además, si quieren otra cosita, les cobro más dinero; y le dije; a ya tú, y por cosas del destino, horas mas tardé se para un auto, y nos hizo señas, nos acercamos y era un hombre, Ariel me dijo, andale, no te animas o me voy yo, y le dije: vete tu, en ese momento me quede pensando, qué perdía si lo hacia de nuevo con un hombre, bueno, en fin, y recordé que Carlos me había dado una tarjeta con su no. Telefónico y me había dicho que cuando se me ofreciera que le marcara, el resto de la noche lo pensé y lo pensé y lo decidí, le hablare a Carlos y haber que resulta pero sin que se entere Ariel.
Y así una noche le marque a Carlos, al contestar él, su teléfono, yo estaba nervioso, no sabia que decirle, hasta, que le dije: ¿Carlos?, si, oye disculpa, una noche me distes una tarjeta con tu, y rápidamente me contesto sin dejar de terminar, si, lo recuerdo, pero porque tardaste tanto, no lo se, le conteste, solo quería ver si nos podemos ver, claro, me contesto, dime donde estas y paso por ti, nos pusimos de acuerdo y lo espere en una salida de estación del metro, en la espera, pensé, ?un rato en su auto, y me voy?, pero al mismo tiempo me empezaba a excitar por lo que podía pasar; mas tarde Carlos llego, y subí a su auto, me dijo: que paso, como has estado, por que tardaste tanto, yo no sabia ni que contestar, me tomo la pierna y me dijo, ¿sabes? Es muy temprano, mejor vamos a mi casa, vivo solo y la pasaremos mejor, en ese momento, me puse un poco nervioso, eso no estaba en mi plan y solo le conteste: bueno, adelante.
Llegamos a su casa, guardo su auto, y nos trasladamos a la sala, ahí de inmediato otras preguntas: me llamaste para platicar, algún problema o simplemente quieres otra gran mamada como la de aquella noche; nerviosamente le conteste mi pequeña historia con problemas, y el agrego: bueno, vienes por sexo a cambio de dinero, si es así adelante, esas palabras me hicieron sentir un poco mal y aumento mas mi nerviosismo, acto después, me dijo: levántate, obedecí, y me pare frente a él, se saco su camisa, y yo empecé a respirar mas rápido, observe su cuerpo, su piel era un poco morena y velludo, delgado, pero se marcaban muy bien sus músculos del pecho y estomago, me tomo de los hombros, y se lanzo hacia mi y comenzó a besarme, pensé dentro de mi, eso es lo que querías, no, yo lo acepte, sentí su lengua dentro de mi boca, me chupaba mi lengua, mordisqueaba mis labios y yo le devolvía lo mismo, mi corazón latía mas fuerte, y creanme que ese beso lo estaba disfrutando al máximo, porque nadie me había besado así; su lengua recorrió mi cuello mis oídos, y me arranco mi playera y comenzó a mordisquear mis pequeños pezones los chupaba, y yo ya estaba sumamente excitado, los sentía duros y calientes, y mi pequeña pistola ya esta firmes, y me pregunto, te gusto este beso, yo con voz temblorosa y sin respiración solo dije: ?si?: De ahí se hincó frente a mi y su cara daba exactamente a mi bulto, desabrocho mi cinturón y me bajo los pantalones hasta los tobillos, al ver mi trusa, levantada, me dijo: te calientas muy rápido, mijito, me bajo la trusa, vio mi pene, lo tomo con una mano, lo pelo bien y se lo llevo a la boca, eso era grandioso, veía como mi pistola entraba y salía de su boca a veces muy rápido y a veces lento, saboreándolo como si fuera un caramelo, me quito los zapatos, pantalones y mi trusa, sin dejar de tragarse mi pistola, y me separo las piernas, me comenzó a lamer y chupar mis huevos y veía como con su lengua recorría toda mi pistola y volvía a tragársela toda, en esos momentos yo estaba súper excitado, y pensaba tengo que aguantar mas, sus manos recorrían mi pecho a apretaban mis pezones y luego recorría todo mi cuerpo, hasta que se agarro de mis nalgas, las apreto con fuerza , las separó, y en los apretones sentía como sus dedos rozaban mi ano, yo apretaba y aflojaba mis nalgas y el hacia lo mismo, hasta que sentí que un dedo poco a poco entraba a mi culito, gocé ese momento, pero mi verga ya no aguantaba, y como pude le dije, ya no puedo más, dejo de mamarmela, y me dijo: tranquilo, todavía no terminamos; como pude me controle, después se levanto y me empezó a dar pequeños besos en la boca, hasta que me dijo: quiero que me metas toda tu verga en mi culo, yo un poco contrariado le conteste: adelante, yo are lo que tu me pidas, inmediatamente se quito la ropa que aun traía, y volvió a llevarse mi pistola a su boca pero con mas tranquilidad, se voltio dándome la espalda se empino apoyándose en un sillón y pude ver sus nalgotas, musculosa y con unos cuantos bellos, con sus manos hacia atrás tomo sus nalgas y las separo, y me dijo: adelante, entierrame toda tu verga, me acerque a él apuntando con mi pistola, al centro de su culito y se la quise meter inmediatamente, el se quito, y dijo: tranquilo es todo tuyo, pero primero lubricame con un poco de tu saliva, rápidamente pensé, le pongo saliva con mis dedos, o le escupo en el mero ano, o? y sin pensarlo mas hice saliva, la puse en la punta de mi lengua y la metí en medio de sus nalgas depositándola de un lenguetazo en su ano, sentí que cerro sus nalgas, y dijo: así mijito, lubricalo bien con tu lengüita, cómetelo todo, muérdeme las nalgas, meteme tu lengua en mi culo, y yo le obedecía en todo, eso lo estaba disfrutando y veía que Carlos lo disfrutaba, trataba de hacerlo lo mejor que podía, ahora si metemela, poco a poco, me levante, él se abrió las nalgas con sus manos, y yo le arrime mi pistola y poco, a poco, iba empujando hasta que entro la punta, eso, así, me dijo Carlos, y de repente sin mas ni mas aventó sus nalgas contra mi y le entro toda mi pequeña pistola en su culo, de un solo trancazo, estrellando mis huevos en sus nalgotas, Carlos me dijo: ahora si muevete mijito rápido y yo empecé a sacarla y meterla lo mas rápido que podía, agarrandolo por la cintura, mis caderas eran una pequeña maquina iban y venían, yo sudaba, jadeaba sentía que pronto mi pistola iba a explotar, cuando repente Carlos tomo mi mano y me la guió hasta el pene de él, pero yo, en ese momento no lo quise hacer, (ahora que lo cuento me digo que tonto, ¿verdad?), pero pensaba, si se lo agarro, lo único que tengo que hacer es masturbarlo, pero, no, no me decidí y seguí , obediente en lo que me decía y seguía bombeando, hasta que vino ese momento, y mi pistola ya no aguanto y aventó un gran chorro de semen, dentro del culo de Carlos, mis movimientos fueron bajando de velocidad, al mismo tiempo que Carlos con su culo estrangulaba mi pistola y lo exprimía, sudoroso y agitado caí sobre su espalda, quise sacar mi pequeña pistola, pero Carlos, dijo: no, déjala adentro, mientras el seguía apretando y aflojando sus nalgas, cosa que a mi me hacia sentir escalofríos que recorrían todo mi cuerpo, paso un momento, no aguante más y me tire a un sillón, quedando tendido, Carlos, se acerco nuevamente a mi y comenzó a darme pequeños besos, en la cara en la boca en el cuello en las orejas, eso, me ponía la piel de gallina, y él seguía, besándome en mí pecho, en mis pequeños pezones, que se pusieron duros de inmediato, en mi ombligo, hasta llegar a mi pequeña verga, que estaba un poco flácida, la beso, y lamió los pequeños residuos de semen que tenia aun, hasta que la desapareció, al abrir su boca y tragársela toda, eso hizo, que temblara todo mi cuerpo, jugo con su lengua mis huevos, dejándolos llenos de saliva, dejo mi verga en paz, y se acerco a mi oído y dijo: OH, que gran culeada me has dado, mi pequeño Ramiro; después de eso, me di un baño, al salir me presto una bata y me fui a la sala, mientras el se bañaba, mi mente recorría todo lo que habíamos hecho, esto ha sido maravilloso, momentos después, salio del baño cubierto con una bata, y me invito una cuba, pensaba, bueno creo que es momento de despedirnos, ¿te gusto?, pregunto él, solo dije: si, y suspire; pero la noche aun tenia algo mejor para mi.
Sentados en la sala, Carlos me pregunto: ¿Por qué te negaste a agarrarme mi verga?, no se, le conteste, agregando, tal vez por que nunca he agarrado otra que no haya sido la mía, soltó una pequeña risa, y dijo: bueno, como tu me dijiste que ibas a hacer todo lo que yo te pidiera, conteste, si, ¿pero?, me quede callado por un momento, y agregue: ¿quieres que la agarre?, y solo dijo: si, esa respuesta, no se por que, pero acelero mi corazón, bueno, adelante, le dije, solo recuerda que nunca he agarrado otra verga, y no quiero lastimarte, nuevamente sonrió, y dijo: ven, hincate aquí, frente a mi; mientras él seguía sentado en el sillón, sin mas ni mas, le obedecí y quede frente a el, me dijo: imaginate que es la tuya, que quiere amor, calor y caricias, tómala y hazla enojar, recuerda que yo aun no me he venido, al momento que de un jalón se abrió la bata y mis ojos se encontraron con su verga y sus huevotes, yo di un suspiro, y a pesar de que en ese momento estaba flácida tenia un buen tamaño, dijo: tómala, es toda tuya, de inmediato obedecí y con una mano, comencé a acariciarla, a jalarla, solo bastaron unos cuantos jalones para que comenzara a despertar, y yo me quede sorprendido, como iba creciendo; eso así, mas rápido, mas rápido, mi mano comenzaba a recorrer cuan larga era, y él seguía diciendo: mas rápido, mas rápido, aprieta y afloja tu mano, eso, de arriba abajo, de repente me detuve, y la solté, en ese momento, pude contemplarla, era una espléndida vergota, comparada con la mía, era grande, su glande estaba como morado y resplandeciente, su cuerpo la recorrían unas venas que en ese momento estaban hinchadas de bombear tanta sangre, y unos huevotes todos peludos, que descansaban en sus piernas, algo realmente majestuosa, Carlos, me pregunto dijo: ¿que paso, como la ves?, con un gran suspiro, y pasando saliva, solo atine a decir unas cuantas palabras: esta muy grande..., gruesa?, y dura, volviéndola a tomar y continué excitándola, todo eso, había hecho que mi pequeña pistola, despertara, pero en ese momento eso no importaba tanto, bueno, dijo Carlos: bésala; al oír eso, levante mi cara, lo vi a los ojos y baje nuevamente mi vista, para ver aquella majestuosa verga; sin dudarlo me acerque a ella y literalmente la comencé a besarla; tronando mi boca al acercármela a mis labios; de arriba abajo, mijito, y yo lo hacia, me excitaba mas aun; ahora, con tu lengua, has de cuenta que estas saboreando un rico caramelo, y sin mas ni mas saque mi lengua y comencé a recorrerla, toque su glande y era suave, baje e igualmente mi lengua sentía sus venas, Carlos se sentó mas en la orilla del sillón y sus huevotes todos peludos, quedaron colgados, fue lo primero que quería comerme, pero me detuve, una mano me ayudaba a seguirlo masturbando, subí nuevamente recorriéndolo con mi lengua y al llegar a su cabeza, unos hilillos de liquido empezaba a salir, de inmediato con mi lengua los recogí, y ya no aguante más, y me la metí a la boca, me trague todo lo que pude y comencé a meterla y sacarla, pero Carlos me detuvo, diciéndome: tranquilo, con tus labios únicamente, abrí lo mas que pude mi boca y comencé a tragarme esa rica verga, apretándola con mis labios, su olor que despedía me calentaba mas aun; pero en esos momentos tragaba de mas porque la quería tener toda adentro de mi boca, y me ahogaba, hasta unas lagrimas salieron, cosa que Carlos noto retirando su verga de mi boca y levantándome la cara, me dijo: ¿no te gusto?, si, me gusto, lo que pasa que me ahogo y de inmediato me la lleve a la boca y continué con mi agradable trabajo, Carlos se levanto quedando de pie y yo hincado, y yo continuaba a veces con mis manos, a veces con mi boca, sus huevos me los tragaba y se los chupaba, era algo maravillo y lo estaba disfrutando a mas no poder era mi primera vez, que lo hacia, tragaba su tremendo fusil, lo chupaba, en fin, me levante, y su tremendo fusil recorrió mi pecho, mi estomago hasta topar con mi pequeña pistola, (aquí explicare el porque comparar a los penes con armas, mi pistola dura media apenas unos 14 centímetros, tal vez un poco pequeño, pero eso era mía, y en este caso el fusil de Carlos media 20 largos centímetros, en ese momento era lo único que conocía pistola y rifle), y comenzó a restregármela en mi cuerpo, mas y mas caliente estaba, comencé a besar su boca, acto que fue correspondido, metiéndome toda su lengua en mi boca, mientras que con mi mano seguía jalando tremendo fusil, estaba realmente caliente, Carlos agarraba mis nalgas y las apretaba y nuevamente con sus dedos rozaba mi ano excitándome a un mas, Calos me tomo de los hombros, y me bajo, para que siguiera mamandole su gran vergota, hasta que llego ese momento, Carlos comenzó a gemir y ha respirar en forma acelerada, y me comenzó a gritar, eso mijito, mas rápido, mas rápido, me agarro mi cabeza y comenzó a moverla adelante, atrás, hasta que de pronto sentí un liquido algo caliente, si, era su semen, caliente lo había arrojo dentro de mi boca, al sentirlo en mi boca inmediatamente saque su tremenda verga de mi boca, pero lo único que conseguí fue que unos chisguetes de semen los arrojara en la cara, cerré los ojos y la volví a meter en la boca, Carlos entraba y salía en mi boca, lo que ocasiono que comenzara a tragar esa rica leche caliente, en pequeños tragos, ya que no podía sacarlos, o simplemente porque me habían gustado, un poca espesa, y con un olor nunca captado por mi olfato dulce, salado, no se, Carlos, gemía, se retorcía, hasta que poco a poco se calmo, la saque de mi boca y la apreté con mi mano, y salieron unas cuantas gotas, que las recogí con mi lengua y me las trague, Carlos tomo su verga con su mano, y comenzó a tallármela en la cara tratando de limpiarme el semen que me había arrojado y que escurría en pequeñas gotas en mi cara, al ver eso, me la metí a la boca y nuevamente me los comí, todo esto había sido fantástico, Carlos se recostó en el sillón, y me pregunto: ¿te gusto?, si, y ¿mi leche?, rica, toda me la trague, no me preguntes porque, pero así lo hice, el me sonrió, mientras yo seguía lamiéndola y chupando esa gran verga, que comenzaba a ponerse flácida, Carlos me levanto y me sentó a su lado, y comenzamos a reposar, pero yo seguía con mi mano acariciando ese pene que estaba cambiando mi vida,; pero aun faltaba más, como se dice por ahí, faltaba la cereza en el pastel, pero eso será en la próxima, porque ya no hay espacio. espero les guste, y esperen la continuacion.
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